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Hay dos formas de funcionamiento básicas en los aires acondicionados. El sistema convencional y los aparatos con bomba de calor. Los sistemas tradicionales constan de dos unidades o aparatos comunicados, una interior y otra que se instala en el exterior de la casa. En el circuito que los comunica hay líquido refrigerante, conocido como Freón R22.
En el interior, este líquido refrigerante se evapora al absorber el calor, mientras que en el exterior la unidad transforma el refrigerante en líquido y expulsa el aire caliente. Por otra parte están los aparatos son bomba de calor. Estos aparatos funcionan con un circuito de dos sentido o reversible. Son capaces de producir frío con el líquido refrigerante, pero también pueden producir calor y expulsar el frío al exterior. Esto lo convierte en un aparato multifuncional, que podremos utilizar durante todas las épocas del año.
Hoy en día, la mayoría de aparatos de aire acondicionado llevan instalada la bomba de calor. Esto incrementa un poco el precio de estos aparatos, pero la inversión será más rentable para el consumidor ya que servirá comoaire acondicionado en verano y como calefacción en invierno. La principal ventaja en los sistemas con bomba de calor es su eficiencia energética ya que es capaz de generar más energía de la que consume, entre dos y tres veces más, aproximadamente. Para conseguir los mismos efectos, consumirá menos energía que otros sistemas, por lo que nos ayudará a ahorrar en la factura de la luz.
Al tratarse de dos sistemas en uno facilita la instalación. Además, existen en el mercado variedad de modelos que se pueden instalar tanto en las paredes como en techos y suelos. Es uno de los sistemas más ecológicos que existen y está recomendado por las compañías eléctricas, por el Ministerio de Industria y Energía y por la Unión Europea. Otra ventaja a destacar es que se trata de un sistema que apenas lleva mantenimiento, excepto la limpieza de los filtros, que se debe hacer al menos una vez al año.
Entre los inconvenientes de estos sistemas, debemos comentar que aunque suelen ser bastante silenciosos, el ruido de sus ventiladores puede causar molestias, especialmente en zonas de trabajo, despachos, etc. También hay que decir que en las zonas donde los inviernos sean especialmente duros, con temperaturas muy bajas, estos aparatos pueden tener dificultades para generar todo el calor necesario, por lo que el coste de su funcionamiento puede aumentar. |