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Si un aire sano es beneficioso para la salud, su tasa de humedad es también importante. Una tasa del 40 al 50 % de humedad parece ser una buena media. El problema es que según la temporada del año la humedad del aire de casa disminuye.
En invierno el calor de la climatización y la falta de ventilación desecan el aire en las viviendas. Y ese aire demasiado seco deseca la garganta y la piel, provoca diversas irritaciones. Este aire seco puede incluso provocar grietas en los muebles de madera y los entarimados. Un humidificador de aire mitiga todos estos inconvenientes. El vapor de agua que desprende devuelve una tasa de humedad conveniente. Hay algunos humidificadores de alta gama que pueden hasta controlar y regular esta tasa.
En el mercado podemos encontrar tres tipos de humidificadores: el de aire frío, el de aire caliente y el de ultrasonidos. El primero es conveniente cuando hay personas resfriadas en la habitación. El segundo es beneficioso para las grandes habitaciones y también ayuda al mantenimiento de las plantas. Finalmente, el tercero difunde un agua enriquecida en iones negativos que purifica el aire.
No debemos olvidar limpiar y mantener regularmente el aparato y colocarlo sobre una superficie plana y rígida. |